“Cuando se murió mi mamá, de lo que más me acuerdo es de su funeral, había mucha gente, todos estaban muy elegantes. Hablando de cualquier cosa, menos de mi mamá. Cuando iba saliendo yo me acuerdo que una señora me paró y me dijo: no te preocupes tesoro, tu mamá está en el cielo. Pero a mi no me importaba donde estaba, a mi nomás me importaba que no estaba, que ya no la iba a poder ver, y que ya no la iba a poder tocar, ni… Valen perdón, no soy buena con el consuelo porque la muerte es la soberana muerte. Pero todavía me sigue doliendo y me hubiera gustado que ustedes estuvieran ahí”
Adela Huerta.
Adela Huerta.