Mis madrugaditas sin calma.


Vos dirás, ya sabes, toda mi miseria la conoces.
Destapando, despacito, mi nochecita del huracán.
 
Y no ENTENDÉS y no ESCUCHÁS y tanto tropi que te tumbas.

Destapando, despacito mi madrugadita sin calma.

 Nochecitas cotidianas, 
me hago el muerto, 
como el huracán.
No me extrañes, ni me llores,
 

Salvame de mis terrores.