Y en realidad,
hay cosas que no quiero olvidar
como tus ojos de soledad,
la tarde que los hice llorar.
Y escucho voces dentro de mi casa,
a veces pienso que es tu fantasma.
Tus amenazas, mis escapadas,
retrato de mi clandestinidad.
Si no te olvido, dicen que puede
doler mucho más de lo que duele
cuando te tengo en mi memoria,
estás acá.