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| Reírme un rato XD |
"Y,
en menos de un minuto, la tuvimos. Shuichi se recargó contra mi pecho,
permitiéndome sentir el aroma de sus cabellos contra la nariz y,
sonriendo, soltó el “clic” para obtener la foto. No pude negar que
sonreí. Su sonrisa… estúpidamente, era la mía.
Tatsuha dice: ¿Ese es mi hermano? Cuñadín, dime que le inyectaste botox en las comisuras de la boca y que por eso está sonriendo
En poco, la imagen era ya la de su perfil y, cuando se disponía a cerrar sesión…
Shindou Shuichi dice: Vete a la mierda.
—¡Eiri! ¡No le digas eso a Tatsuha desde mi MSN!
Tatsuha dice: ¡Hermano!
¡Un gusto saludarte, bastardo! Seguchi se enteró de que choque su auto
nuevo y me acusó con el viejo ¡Me han enviado a hacer trabajo
comunitario un año para pagarle! ¡Te odio, te odio, te odio, te odio!
¡Ojalá tus fans te violen por internet!"
**********
"Me
coloqué las gafas de sol al tiempo que veía como Shuichi se ponía una
gorra negra con la extraña carilla de esa muñeca de ojillos raros y muda
llamada “Pucca”, ¿así o mas gay? Pero, al menos, no nos ubicarían tan
prontamente al grado de hacernos correr como aquella vez en la que
habíamos ido a una pequeña presentación de parte del cuerpo artístico
del Cirque Du Soleil y al imbécil se le había ocurrido decir alguna
pavada como “¡Oh, son geniales! ¡Si tan solo Bad Luck pudiera hacer eso
sobre el escenario! ¡Eiri! ¿A qué molan?” y habíamos tenido que salir
corriendo del establecimiento cuando cientos de fanáticas se nos echaron
encima como leones con hambre.
A
veces me saca tanto de quicio, que me sigo preguntando cómo demonios es
que lo dejo dormir en la misma cama que yo: admitámoslo, esto asusta
¿Qué tan contagiosa es su estupidez?"
**********
"—¡Mira! ¡Bad Luck!—exclamó, pillando un ejemplar del primer disco que habían lanzado al mercado.
—Uh
¿Sigue aquí? Eso quiere decir que no se vendió porque a nadie le llama
la atención: dicho ya con anterioridad, eres un fracaso—me reí. En el
corredor donde se encontrabas los estantes con CD’s casi no había gente,
por lo que podíamos hablar con libertad sin temor a que nos
reconocieran. Shuichi me miró con un destellito mordaz en los ojos.
—¿Tú
crees? Pues he pasado muchas veces por la librería cercana al
departamento y ahí hay muchísimas novelas tuyas de hace años, no veo que
nadie las compre ¿Será por lo mismo?
Y, cojones, ese escuincle sabe muy bien como devolverme los pases.
—Mis
novelas lanzan nuevas ediciones cada que se agotan, llorica—me
defendí—Son tan buenas, que la gente llora si no pueden obtener una.
—Pues
yo he visto que la gente llora cuando se acaban las ediciones de esa
cosa… “Atardecer”, “Anochecer”… de los vampiros que brillan—explicó—Pero
no por tus novelas: eres demasiado sangriento, a la gente ya no le
gusta eso.
—¡¿Y qué mierda te crees que chupan los vampiros, bestia?!
—¡Pues
es que en esa novela eran vegetarianos y todo! ¿Qué no leíste esa parte
en donde la chica súper perfecta bebé sangre con pajilla de una copa?
Ay, Yuki, deberías actualizar tus lecturas.
O sea… ¿Estaba hablando enserio?
—¡Y
una mierda! Autores buenos: William Shakespeare, Oscar Wilde, Bram
Stoker, Edgar Allan Poe, Anne Rice ¡El autor de Peter Pan! No me pidas
que lea cosas con romanticismo barato—escupí—No me digas que fuiste lo
suficientemente capaz de leer algo así. En verdad que tienes la mente
chiquita.
Y rió como si le hubiera contado el mejor de los chistes.
—No,
ya sabes que yo no leo—sonrió, encogiéndose de hombros, volviendo a
hurgar entre las cientos de cajas de CD. Ahora que me acordaba ¿Qué no
le había dicho que solo íbamos por cosas vitales?—Suguru es amante de
esa saga.
—¿Qué edad tiene?
—Va
para los diez y siete, creo—respondió un tanto ido, sujetando en las
manos un CD de música electrónica e inspeccionándolo detenidamente.
—Pensé
que era más inteligente: Cuando la gente se conforma con cosas como
esas, de cierto modo es porque se sienten identificadas con alguno de
los personajes o con la misma autora que los crea. Es como meterse en el
mundito de sueños que jamás llegaran a alcanzar. ¿No te parece que eso
es lamentable? Cuando yo era menor, leía cosas para mayores, nunca me
conformé con algo tan simple. Cuando mis compañeros de clase leían cosas
como La Ilíada por primera vez yo ya la había repasado diez veces. Era amante de las biografías y estaba perdido por Oscar Wilde.
—Es
que tu siempre has sido perspicaz—alardeó Shuichi, echando en el
carrito cerca de cuatro cajas de CD—Y estás fuera de lo que abarca a los
demás: eres una especie de punto y aparte, Eiri—sonrió—Crees que tu no
comprendes al mundo cuando es el mundo quien no te comprende a ti.
Cuando para ti llueve, a los demás les sale el sol y viceversa—y se alzó
en las puntas de los pies para pellizcar mi mejilla derecha—Por eso te
amo tanto.
—Eres un imbécil.
—Y quizás también por eso—sonrió."
**********
"—Ah,
ok—y se guardó el móvil en el bolsillo del pantalón, cruzando los
brazos contra el pecho, frunciendo los labios y mirando por la ventana.
—¡Oye! A todo caso ¿de dónde demonios has sacado mi contraseña?
—Guns
and roses… la anotaste en la portada de tu agenda en caso de que se te
olvidara ¿recuerdas?—y, tras decir eso, infló las mejillas y sopló con
fuerza, mordiéndose los labios después.
Y, no, la verdad era que no me acordaba de haber hecho semejante cosa ¿Tengo agenda?"
Todos fragmentos de "El MSN" de PruePhantomhive ~
